Català Castellano Italiano English French
 
 

 

 

 

Formación Armonización energética

 


Los estudios

El aprendizaje de la Sanación Espiritual Angélica se basa en seis cursos que constituyen una progresión en la profundización y el conocimiento de la estructura energética, a los cuales se puede añadir uno más, optativo y complementario. En cada curso se entrega un diploma que capacita para aplicar las enseñanzas del nivel correspondiente. La inscripción en el primer nivel no es vinculante respecto a los demás, que, en el caso de querer continuar, se pueden ir realizando al ritmo que cada participante considere más adecuado.

De los seis cursos hay cuatro que se realizan en régimen residencial y en contacto con la naturaleza, fuera del contexto habitual para favorecer la concentración y la interiorización, y así también, la elevación del tono vibratorio.

 

Formación

El primer nivel de la formación conlleva una primera aproximación al mundo sutil; se aprende a detectar las siete capas de la elipse energética (también denominada capullo de luz) que conforma el ser humano, a distinguir su consistencia, textura, amplitud, así como sus distorsiones, filtros y dificultades o resistencias, y, en definitiva, a reconocer el grado de salud y de vitalidad que presentan.

Tiene una duración de seis días, durante los cuales se desarrolla el tacto vibratorio, este sexto sentido del que todos disponemos en potencia y que se llega a captar con la práctica, para saber leer y tratar los cuatro primeros cuerpos sutiles (etérico, emocional, mental y astral), así como intervenir en los tres últimos (supraastral, celeste y de luz).

A medida que se avanza en este desarrollo, se afina la percepción de las frecuencias vibratorias, se educa la intuición y se invita el mental a no juzgar, a liberarse de juicios y prejuicios.

Este nivel propone una vía de autoconocimiento desde la humildad, la aceptación, el reconocimiento y la confianza y, además de la enseñanza teórica y práctica, incluye etapas de iniciación, silencio y meditación.

El segundo nivel de la formación representa un paso adelante, casi una inmersión en el mundo de la energética. Se propone la experiencia del cuerpo físico como pura energía y un trabajo interior más profundo para encontrar-se con uno mismo, con las propias emociones, creencias y memorias, así como su manifestación en forma de síntomas.

En este curso, se aprende a diagnosticar el estado de los centros de energía, denominados chakras en sánscrito, directamente relacionados con las glándulas y los órganos del cuerpo físico, y a tratarlos en consecuencia. Dos chakras en especial, el corazón y la consciencia, son motivo de un aprendizaje específico. La intervención en el corazón facilita un encuentro íntimo con el amor y el dolor que todos llevamos dentro y la intervención en la consciencia ayuda a conectar con la propia esencia y a ampliarla para obtener una lucidez más grande. Finalmente, el tratamiento del canal energético remite a la experiencia del árbol de vida que somos, y esto nos permite centrarnos y enraizarnos en conexión con el universo.

En este curso, que es el de más larga duración (doce días), se imparte un conocimiento teórico sobre las diferentes dimensiones energéticas y su interrelación y se dedica más tiempo a la meditación, al silencio y la interiorización.

Los niveles 1 y 2 superiores ofrecen aplicaciones complementarias y posteriores a los tratamientos con la finalidad de fortalecer el enraizamiento. El requisito previo es haber seguido los cursos básicos correspondientes y tanto el primero como el segundo tienen una duración de cinco días.

El tercer nivel de la formación gira alrededor de un tratamiento clave: la intervención en el timo etérico, el espacio donde se aloja la herida fundamental que se ha venido a sanar en la encarnación en la Tierra. Mientras esta herida se mantenga inconciente (y no por ello menos activa), ignorada, rechazada o recreada, sufrimos la vida en lugar de vivirla desde la dignidad y la plenitud de la condición humana.

Para preparar este tratamiento, se aprende a intervenir más específicamente en los chakras y en el cuerpo etérico, para limpiarlo, depurarlo y estabilizarlo en profundidad. También se profundiza en el canal para favorecer la conexión con la familia de almas, y se aprende una forma de regeneración aplicable cuando sea necesario revitalizar y recuperar energía. La última enseñanza de este nivel trata sobre las relaciones entre almas hermanas.

La duración de este curso es de seis días, durante los cuales se realiza un proceso que, sin dejar de lado la interioridad, se enfoca más en la disponibilidad y en el servicio al otro, dado que las prácticas in situ se efectúan con personas exteriores al grupo de estudiantes.

El cuarto nivel de la formación básica representa la culminación de los anteriores, en el sentido que todos ellos apuntan al alineamiento entendido como la reunificación, el acuerdo y el reencuentro de los diferentes aspectos de nuestro ser: el ego, la personalidad y el alma; la parte femenina y la parte masculina; la consciencia, el corazón y el hara; la vida cotidiana y el propósito de la encarnación; la esencia y su manifestación. Se aprende una intervención que consta de cuatro tiempos y que acaba con una invocación a la plena consciencia de la divinidad que nos habita.

La duración es de seis días; durante el curso se pueden proponer sesiones personales diversas para favorecer y propiciar este alineamiento.

Otro curso optativo, de cinco días de duración, sirve para aprender a extraer un determinado tipo de estructuras energéticas, implantadas por el hecho de haberse tenido que proteger en un momento dado y que ahora frenan o impiden el impulso evolutivo de la persona.